20.9.05

impartirle a la glosa algo oportuno: la tarde

En apariencia mi oficina es un clima potable, una amabilidad de manual pero desenvuelto en su argentinidad; hay un austriaco nuevo muy comestible y Dorita cantándome el coro de Cuarteto Cedrón.
Dejo de comer esos sanguchitos de miga pagados con sangre, europeos, y de mirar las plantas de ONG donadas, más parecidas a un plástico que a un fondito. Me duelen los ojos. Tanta tortita y software millonario al pedo.. pero a mi me dan una miseria de sueldo que no me deja superar la basofia de Melbourn que fumo!
Siempre me gustaron los textos de la sociedad del ocio, ahorita me conformaría con una módica reivindicación de 6hs laborales. Estoy de buen humor, errgo, quiero estar en mi terraza, que es hermoso gratis.


salió Al mar por naranjas, para mirar

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿esa es tu vista de oficina?

paula dijo...

no, casa