23.2.06

la enfermedad y mis metáforas:

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apuntes de estudio disperso /

¨...para que podamos experimentar la naturaleza, y después las texturas de la vida común...¨ el LENGUAJE debe recuperar su castidad -----> 1ero en mi ránking hoy, no en mi práctica. En Rimbaud que se va de tráfico, Wittgestein a la escuelita rural y Duchamp que se vuelve ajedrecista: la distancia es una fuerza de deseo o una autopurificación (o un sensato cambio de planes, o un hacerse inescuchable Lo genio)----> 1eros en el limBo. En Rilke: ¨los seres humanos están tan ´caídos´ que deben empezar por el acto lingüístico simple: la denominación de las cosas ¨---> para una tesis con Male del nombre. En Novalis: hablar por hablar es emancipación, el USO reemplaza al significado, y los valores son los de la literalidad ---> 2do o 4to para el chantaje del blogg. En Joyce, Beckett (y Lamorghini?): experiencia del exceso, nihilismo coqueto* ? actualización de la teoría de Novalis? neuróticos obsesivos, tartamudos ontológicos, concentreados.



(* me acordé de Riltse en El Pasado, con su vanguardismo obvio y ñoño, me arruinó el entusiasmo, hasta que llega el tenis y le vuelve a poner contexto a la cosa)

5 comentarios:

Bardamu dijo...

El más preciso y casto de los nombrados fue Duchamp, que además de cambiar el pincel por las damas y los caballos, fue el único que no pensó en apabullar al mundo con palabra escrita.
"Lamorghini", escrito así, ¿es una expresión del profundo inconciente paulístico o una alabanza extrema para el tadeo irreverente?

playmobil hipotetico dijo...

Wittgenstein a la escuelita rural; eso es una buena imagen del uso reemplaza al significado y de una novela interesante. Como la parte de Amalfitano en 2666.

Anónimo dijo...

foto de marian sacada de www.fotolog.net/tanhotel te ayuda la vida
P.mcrtqd

guacha dijo...

bardamu: los apabulló con un hinodoro. muy chic, televisivo. un grande.

Matías Pailos dijo...

Si Duchamp fue un palabrerejo casto por no escribir (tanto como los otros; hace poco su primera mujer nos tiró sus cartas por la cabeza), Wittgenstein fue, en un sentido parecido, un célibe del pomo: no pinto ni un cuadro.
Por mi barrio, a Lamborghini también se lo conoce como Lamverga.